Mi padre me enseñó fotografía, me hablaba de Rembrandt, de la luz en la pintura holandesa y de la composición. Era muy chévere trabajar con él porque estaba metido en su cuento, tanto el cine como la fotografía eran su vida ciento por ciento. Mi padre empezó como fotógrafo y luego se convirtió en camarógrafo de cine, pero con una mirada de fotógrafo, como la que se ve en la foto de una anciana entrando apresurada a una iglesia.
Tenía la capacidad de captar siempre la historia que hay detrás de la imagen, la historia de los personajes, él siempre hacía una fotografía muy cinematográfica que contaba una historia. Sus fotos cuentan mucho y al revés, también su cine tiene una mirada de fotógrafo.Sus principales influencias eran Henri Cartier-Bresson, Robert Capa y Robert Frank. Él era un fanático de Cartier-Bresson, decía que era el mejor porque solo usaba el lente normal. También decía que uno siempre tiene que andar con la cámara lista para lo que pase y con un lente normal porque es el que reproduce fielmente lo que ve el ojo humano. Yo lo hice durante tres años, cuando vivía en Europa y viajaba sin plata, así como él. Él se iba para Boyacá o para Taganga con la cámara a buscar imágenes, a tomar fotos, sin plata, y así logró unas fotos buenísimas.
Lucas Silva